Partido de los colonos catalanes PCC

2 Oct

Partido de los colonos catalanes

Partido de los colonos catalanes

Hemos visto en estos días que la política está en crisis y que los de la antigua Convergencia no tienen nombre para el partido, así que  como siempre estoy dispuesta a salvar a la sufrida humanidad , tengo un nombre para el nuevo  que a todos le va a encantar, que es: Partido de los Colonos Catalanes. Además les dejo un detallito histórico , para que vean la góriosa história  de la maravilla de colonia que ha sido Catalonia :

Es Don Narciso Feliu, que en sus Anales de Cataluña de 1709 nos dice lo siguiente:
Elegido Marco Catón cónsul, vino a Cataluña con armada numerosa de bajeles, galeras y diecisiete mil quinientos soldados. Desembarcó en Portvendres, o en Rosas y hay quien diga en Ampurias. Se dirigió al asedio y aún se hallan señas de edificios derruidos en el lugar, que se llama Roma o Puig de Roma, que de allí debían de tener bloqueada la plaza. Dio sus avances el Romano y pasados varios lances salieron de la plaza los catalanes y entraron a ocupar-la los romanos.
De Rosas pasó a Ampurias Catón y los griegos y marselleses que ocupaban la parte marítima de la ciudad le recibieron con demostración cariñosa, oponiéndose a los catalanes o naturales que vivían en la parte de Alba. Llegó Catón a la Romana y Española metrópoli, Padre de los pueblos que con cariñoso afecto les atrajo a la amistad Romana, y en prenda de su aprecio le entregaron los prisioneros y le dieron resguardo para la certeza de su atento proceder en lo venidero.
Pasó Catón a los Bergusios, o Berguitanos Pueblos, y con sólo su presencia les volvió a la obediencia de su República, de que se apartaron en muy breve tiempo, entendido esto por Catón, volvió allí con su ejército, y después de reñido, y belicoso conflicto, quedó vencedor; y abusando de la victoria con los vencidos, no contento de admitirlos prisioneros, les vendió esclavos, y a los pueblos les mandó quitar las armas. Ofendidos de esto, unos se apartaron, y otros se defendieron y otros se mataron queriendo antes perder la vida, que las armas para defenderla, ejemplo de constancia invencible. (Libro V de los Anales de Cataluña, de Don Narciso Feliu de la Peña 1709, caballero del Orden de Santiago)

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